El periodismo de fuentes, el mejor, no tiene futuro desde la gratuidad. Veamos lo que decía Arsenio Escolar, el director de 20 Minutos, el más leído de los periódicos gratuitos, cuando comenzó a despedir personal (justo es recordar que su competidor directo, Metro, sencillamente cerró el kiosko, de modo que, para empezar, a 20 Minutos hay que reconocerle el mérito de seguir): “he tenido que decidir cada caso (cada despido) no tanto en función de lo que aportaban al periódico, como en lo que costaban a la compañía”. Arsenio decía esto en su blog al comienzo de la crisis publicitaria (económica) y financiera. Luego despidió a más periodistas, pero ya no lo explicó en el blog.
Aunque 20 Minutos es gratuito para el lector, tiene costes e ingresos y un modelo de negocio que se basa en la publicidad (no es gratuito). Ese modelo de negocio da lugar a un tipo de periodismo, digno pero limitado en su capacidad para pagar el tipo de noticias mejores y más caras, las investigadas por cada periodista. Posiblemente Arsenio Escolar, con quien me une una buena relación personal y con cuyo diario he colaborado, no esté de acuerdo, pero creo que su frase es toda una confesión.
Otra cosa es que los periódicos capaces (supuestamente) de pagar ese periodismo de más nivel, lo hagan. Yo lo echo muy en falta. Y creo que esto es así porque también en los grandes grupos se ha extendido un modelo de empresa informativa en el que el ahorro de costes (sobre todo los de personal) está por encima de la validez profesional (es decir, de la capacidad de hacer un periodismo de fuentes, que es el que garantiza la independencia y el rigor informativos).
Sería muy larga la reflexión (no voy a amenazar con el “todo llegará”) pero creo que la explicación del problema debería remontarse mucho más allá de la incidencia del modelo de negocio de la prensa gratuita: es posiblemente resultado de la influencia de un modelo de negocio que llegó con las nuevas redes de comunicación y la caída del Muro, con el nuevo capitalismo financiero. Un modelo de negocio basado en las finanzas, un modelo de economía en la cual el trabajo (y hasta la cuenta de resultados) solo cuentan según su influencia en Bolsa. En ese entorno, las empresas de información tienen poco sitio, porque la información de investigación es cara. Hay que pagarla en términos de publicidad (y la publicidad está en caída) y pagarla en términos de precio por un periódico.
En este entorno económico la contradicción planteada por la presencia en la red de las grandes cabeceras nos afecta a todos. Creo que el mejor periodismo no se paga, hoy por hoy, con una web de acceso gratuito. Tampoco es posible sobrevivir desde el papel. ¿Es posible hacer periodismo del mejor en pequeñas empresas .com? No lo sé. Soitu no salió bien… y nunca fue comparable en tensión informativa al tipo de periódico que marca la agenda pública.
Creo que, o se encuentra el modo de pagar (y pagar bien) por un periodista que se tira un par de semanas investigando un caso que, a lo mejor, no da juego, o se encuentra el modo de que las empresas informativas estén en condiciones financieras de aguantar el chantaje del poder político de turno y de no caer en ser ellas mismas chantajistas, o el cuarto poder se convertirá en otra cosa, y en otra cosa todavía peor. Es una cuestión cultural. Y va mucho más allá del canon.