I told u

En Muerte entre las flores, como se llamó en español la película Miller’s Crossing (1990), de los hermanos Cohen, Gabriel Byrne interpretaba el papel de mano derecha y asesor de un político-mafioso (Albert Finney); éste, un hombre hecho a sí mismo, tenía en las virtudes que le habían llevado a la cima, el impulso sin miedo hacia delante, la semilla de su próxima derrota (falta de sentido de la medida). Byrne, mucho más prudente, le dice: “i told you”. Pues eso, cuando todos los periódicos que no piensan más que en abaratar los costes personales se hayan convertido en nada (porque para cortar y pegar y obedecer al jefe de prensa vale cualquiera), algunos les diremos: “te lo advertí”. Y el placer de que sea demasiado tarde no será suficiente, porque todos habremos salido perdiendo… de hecho ya estamos perdiendo, y a marchas forzadas. Empezando por los propios asesores, porque, digo yo: ¿para qué sirve un asesor de prensa cuando la prensa no es nada?

04

03 2010

Una cuestión cultural más allá del canon

El periodismo de fuentes, el mejor,  no tiene futuro desde la gratuidad. Veamos lo que decía Arsenio Escolar, el director de 20 Minutos, el más leído de los periódicos gratuitos,  cuando comenzó a despedir personal (justo es recordar que su competidor directo, Metro, sencillamente cerró el kiosko, de modo que, para empezar, a 20 Minutos hay que reconocerle el mérito de seguir):  “he tenido que decidir cada caso (cada despido) no tanto en función de lo que aportaban al periódico, como en lo que costaban a la compañía”. Arsenio decía esto en su blog al comienzo de la crisis publicitaria (económica) y financiera. Luego despidió a más periodistas, pero ya no lo explicó en el blog. 

Aunque 20 Minutos es gratuito para el lector, tiene costes e ingresos y un modelo de negocio que se basa en la publicidad (no es gratuito). Ese modelo de negocio da lugar a un tipo de periodismo, digno pero limitado en su capacidad para pagar el tipo de noticias mejores y más caras, las investigadas por cada periodista. Posiblemente Arsenio Escolar, con quien me une una buena relación personal y con cuyo diario he colaborado,  no esté de acuerdo, pero creo que su frase es toda una confesión.

 Otra cosa es que los periódicos capaces (supuestamente) de pagar ese periodismo de más nivel, lo hagan. Yo lo echo muy en falta. Y creo que esto es así porque también en los grandes grupos se ha extendido un modelo de empresa informativa en el que el ahorro de costes (sobre todo los de personal) está por encima de la validez profesional (es decir, de la capacidad de hacer un periodismo de fuentes, que es el que garantiza la independencia y el rigor informativos).

Sería muy larga la reflexión (no voy a amenazar con el “todo llegará”) pero creo que la explicación del problema debería remontarse mucho  más allá de la incidencia del modelo de negocio de la prensa gratuita: es posiblemente resultado de la influencia de un modelo de negocio que llegó con las nuevas redes de comunicación y la caída del Muro, con el nuevo capitalismo financiero. Un modelo de negocio basado en las finanzas, un modelo de economía en la cual el trabajo (y hasta la cuenta de resultados) solo cuentan según su influencia en Bolsa. En ese entorno, las empresas de información tienen poco sitio, porque la información de investigación es cara. Hay que pagarla en términos de publicidad (y la publicidad está en caída) y pagarla en términos de precio por un periódico.

En este entorno económico la contradicción planteada por la presencia en la red de las grandes cabeceras nos afecta a todos. Creo que el mejor periodismo no se paga, hoy por hoy, con una web de acceso gratuito. Tampoco es posible sobrevivir desde el papel.  ¿Es posible hacer periodismo del mejor en pequeñas empresas .com? No lo sé. Soitu no salió bien…  y nunca fue comparable en tensión informativa al tipo de periódico que marca la agenda pública.

Creo que, o se encuentra el modo de pagar (y pagar bien) por un periodista que se tira un par de semanas investigando un caso que, a lo mejor, no da juego, o se encuentra el modo de que las empresas informativas estén en condiciones financieras de aguantar el chantaje del poder político de turno y de no caer en ser ellas mismas chantajistas, o el cuarto poder se convertirá en otra cosa, y en otra cosa todavía peor. Es una cuestión cultural. Y va mucho más allá del canon.

25

02 2010

El canon y las pensiones… de la SGAE

El canon en TVE

La SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) se ha convertido en una gran derrotada en términos de opinión pública y su futuro está, sencillamente, en el alero. Queremos decir el de la SGAE, no el de Teddy , que lo tiene asegurado con una pensión de escándalo que sobrepasa generosamente los 300.000 pavos al año. Es de suponer que tienen poderosas razones para mantener pie firme en su batalla contra la campaña lanzada contra el canon. Hay mucho dinero de por medio pero el final de la historia está por ver. Además, el estado de la opinión es una fuente de primer orden de decisiones políticas y, si me apuran, “orienta” la doctrina de los tribunales en una medida indeterminada pero no despreciable. Son ya varias las sentencias contra la posición de la SGAE y esta doctrina podría dar lugar a problemas para los Bautistas.

Sin embargo, es oportuno preguntarse por el futuro, no ya de la cultura, sino de la misma comunicación, periodismo incluido, en un entorno de gratuidad a mansalva. Para decirlo de una vez, es sencillamente mentira que en nuestro mundo nada salga gratis: no es verdad que Facebook sea gratis, en realidad, al igual que gmail, es una fuente de información de primer orden para orientar políticas de mercadotecnia (como poco). No es verdad que la cultura deba ser gratis, porque los creadores tienen que comer (lo que no tiene sentido, dado el avance de las teconologías de la comunicación, es un determinado modelo de negocio en el que los intermediarios se forran).

25

02 2010

Interactividad en los medios y El Cobra

El futuro de los medios es un tema inacabable; debe ser porque nadie parece capaz de aportar argumentos definitivos o, al menos, lo  bastante sólidos como para avanzar en el debate. En otras palabras, en esta materia, como en tantas otras, seguimos dándole vueltas a lo que nos ha sorprendido mientras esperamos que mañana nos sorprenda otra cosa. El último sobresalto (relativo, desde luego) ha llegado de la mano (metafóricamente hablando) de un tipo, llamado El Cobra, que se ha tocado el paquete de modo ostentoso y ha dedicado tan lírico gesto al respetable (¿respetable?). Y a una cosa tan tonta le dedico un post. Mmmmm….  quizá debiéramos conformarnos, al estilo de los escrutadores de encuestas de opinión, con señalar tendencias.

La batalla protagonizada por el Gobierno, los defensores de los derechos de autor, los internautas, la SGAE y la ministra de Cultura apunta a que una tendencia inapelable en la comunicación social parece ser la preeminencia de lo gratis. Es un influjo de internet que parece extenderse.  Pero solo lo parece.

Por ejemplo, les va bien a los canales de pago en televisión digital (que finalmente convergerán con la red) y ahí está el ejemplo de Gol TV, que ha subido como la espuma en usuarios.  Es verdad que los partidos de fútbol o las carreras de Fórmula 1 representan  contenidos premium. Quizá el hecho de pagarlos se vea compensado por su mejor precio respecto a otras ofertas de pago (pero esto no equivale al gratis, sino al más barato) y por la ausencia de publicidad. En este sentido la dominancia en los rankings de audiencia conseguida por la nueva TVE sin anuncios confirma la influencia de internet (y abre otro debate convergente con éste, el del futuro de la publicidad). El público está viciado por la red y no acepta anuncios si puede evitarlos. Pero el público no ha caído en que TVE ingresaba unos quinientos millones de euros al año por publicidad y que ahora habrá que pagarlos con impuestos.

Y es que, como podemos comprobar también con las radios gratuitas programadas para conocer nuestros gustos (gran herramienta de mercadotecnia), lo gratis acaba en pago a la primera de cambio. Last FM es un ejemplo, pero hay multitud.

Otro de los virus transmitidos por la red es el de la interactividad. Y tiene sus riesgos: han proliferado los programas en los que el público participa, estando presente, pero sobre todo votando a través de  sistemas de comunicación inmediata cuyos efectos pueden seguirse más o menos en directo e influir sobre el desarrollo de los programas de televisión. Este tipo de programas parece estar dominado por un público lo bastante ramplón como para enzarzarse en este entretenimiento pero lo bastante sofisticado como para utilizar los medios en divertirse a su manera. Véase el caso de El Cobra. Puede ser inmadurez  “gamberra”, pero también constituye un indicio de precisamente lo contrario, de un sofisticado sistema de defensa contra la manipulación.

Personalmente, tiendo a pensar que la gente no es tonta. Incluso si hablamos de quienes se dejan enredar por esa clase de turros televisivos (Eurovisión). Nunca me han gustado los apocalípticos, esos que, desde la sociología crítica, veían a las masas destinatarias del mensaje de los medios como seres sin mente propia. En realidad, hubo un tiempo en el que el debate sobre los medios se centraba más en si era aceptable tomar al público como números sin más (integrados) o había que preocuparse de lograr que dejaran de ser tan borregos. Ahora la cosa ha cambiado. Ya no nos preocupa la vulgaridad. Pero la vulgaridad tiene sus trucos y sus sorpresas. Y debería significar algo.. aunque no sé exactamente qué. Se lo preguntaré a la Igartiburu.

24

02 2010

Garzón basaltar y se cae

Perdón por el chorrazo inicial. Lo que digo es que Garzón está en caída libre y muchos se alegran, unos porque son enemigos y otros porque conocen de cerca la realidad de las cosas. Dicen algunos que no hay peor mal que hacer el bien por motivos espúreos, y algo de razón tienen, sobre todo cuando se trata de materias sometidas a rigurosos principios y en las cuales aquello del fin por cualquier medio deja rastro y, sobre todo, peligrosas herencias para los derechos de todos. La vía libre al criterio de oportunidad del juez de instrucción, inventada para que el Estado Constitucional se enfrente a la delincuencia organizada y al terrorismo, está demostrando estos días sus límites. El ejemplo se encarna en Baltasar Garzón, juez campeador por encima de la ley.

Por encima de la ley quiere decir que debió abstenerse en el Caso Marey, según ha dictado el Tribunal de Estrasburgo en una sentencia que por poco ha invalidado todo aquel proceso (imaginemos por un momento que hubiera que volver a empezar…); los abogados de la acusación que tanto se echaban las manos a la cabeza cuando Eduardo Moner, el magistrado del Supremo, repitió con acierto la instrucción de Garzón para evitar la nulidad del proceso han quedado como unos torpes, pero lo verdaderamente destacable es que Garzón ha quedado vapuleado por la instancia europea superior. No era imparcial cuando empitonó a Rafael Vera, etcétera. Y es un etcétera muy, pero que muy laaaaargo.

Pero son otros dos los procesos que tienen a Garzón contra las cuerdas. Por un lado, el magistrado Luciano Varela ha dicho que cuando Garzón se eleva por encima de la ley no solo vulnera los límites, sino que incurre en delito: ha cometido prevaricación, tomar una decisión injusta a sabiendas de que lo es, en su investigación de los desaparecidos del Franquismo. El escrito de Varela es previo a la apertura de juicio (y por tanto prevalece la presunción de inocencia a favor de Garzón). Pero lo ha lanzado en un momento especialmente inoportuno… para Baltasar Garzón. Porque hay quienes comentan que estaba a punto de dar el salto a magistrado de enlace con América Latina. Y justo en ese instante ha llegado este tropiezo. El juez de la Audiencia Nacional ha recurrido y debemos esperar a lo que diga el Supremo, pero si no atiende a sus razones, le veremos en el banquillo. Entre tanto, el Consejo General del Poder Judicial está a punto de dar por hecha esta posibilidad, la de ver al juez campeador en el banquillo, y ha abierto expediente para suspender al magistrado.

La defensa de Garzón en este caso es política. Pero nada de político tiene el segundo asunto que cerca los movimientos de Baltasar: es muy, pero que muy extraña la carta del juez al presidente del Banco de Santander. Tiempo después de la misiva, Botín fue acusado en una querella y el caso cayó en manos de Garzón, quien no se abstuvo e inadmitió el asunto, en beneficio obviamente de Don Emilio. La Audiencia Nacional confirmó esta decisión. Lo cual no obsta para que la conducta de Garzón fuera dudosa, debido a su muy oscura relación personal-económica con Botín, que al parecer financió unos cursos universitarios en Nueva York  dirigidos por el magistrado. La oscuridad, quede claro, afecta a la conducta del autor de la misiva, no al banquero. Y es aún más negra por la cuestión de si el juez cobró por los cursos y cuánto y qué encaje tendría esa compensación económica en el régimen de excedencia pagada por el Poder Judicial concedido al juez.

El Supremo ha admitido a trámite esta querella por prevaricación (y otros posibles delitos) sin descartar que el magistrado se viera beneficiado en prestigio y en términos económicos por la financiación de los cursos dirigidos por él en Nueva York. Esto quiere decir que se abre una investigación, y no supone una condena ni tan siquiera que se vaya a juzgar a Garzón. Pero el asunto pesa, y mucho, en la posible suspensión cautelar del juez como magistrado de la Audiencia Nacional que tiene pendiente el CGPJ. Y deja abierta la puerta para un segundo juicio contra él. ¿Demasiado para Baltasar? Prisa dice que no. Pero como decía Rudyar, aquella es otra historia…

 

 

11

02 2010

Tormenta sin ideas

BlogTormenta

Una cosa es ponerse a soltar chorrazos (ideas sobrevenidas improvisadamente, según el diccionario Muchachado) para ver si sale algo bueno y otra es pilotar la nave en plena tormenta. En este segundo supuesto, la tripulación y pasaje de un barco que recibe mucho mar por el través quiere confiar en el capitán y este debe hacerse merecedor de semejante oportunidad. Y, para empezar, sortear el peligro de vuelco que suponen las olas que llegan de barlovento y tomarlas por la amura: vamos, espabilar.

Ya está bien de metáforas marineras: que con el paro y el déficit disparados  la crisis se palpa y el personal quiere soluciones, necesita confianza. Todo lo contrario de  predicciones que no se cumplen, inseguridades, confusión, polémicas…

José María Maravall, en su libro “El control del los políticos” (Taurus, Madrid, 2003), detalla que las crisis económicas no siempre pasan factura al Gobierno que las gestiona. “La influencia de la economía en los apoyos electorales es limitada debido a que las reacciones de los votantes están mediatizadas por sus lealtades políticas y su ideología”, señala. El sociólogo y ex ministro de Felipe González considera que este mecanismo no es funcional, pues no sirve al fin previsto por la democracia política: castigar la mala gestión y premiar la buena.

Aún así, humildemente, creo que hay una premisa previa a los condicionantes ideológicos (y el propio Maravall la señala en obras posteriores): es el juicio sobre la capacidad u honestidad del gobernante. Antes de cualquier debate ideológico, es necesario que el candidato sea homologable desde este punto de vista (y el PP suele huir del debate idológico, que no le favorece, cuestionando la idoneidad de los gobernantes socialistas). Esto sucede con más claridad en tiempos de crisis: el votante huye de los que generan inseguridad.

Vamos, que si quiere competir (y a lo mejor ganaba la carrera, por mal que estén las cosas) el Gobierno debe descartar filtraciones que añaden confusión, contradicciones internas, previsiones incumplidas, etc etc etc. Y también aclarar cuanto antes la cuestión del candidato: si hay un momento inoportuno para abrir ese debate es ahora. ¿Por qué se presta a ello Zapatero? No ha dicho: seré el candidato y punto. Y es muy probable que lo sea… por muy respetables que sean las razones familiares. A un presidente del Gobierno se le pide más claridad. Pulso firme al timón y menos dudas abiertas. O su barco se hundirá antes de la regata.

04

02 2010

Demagogia perpetua

Las matemáticas pueden aplicarse a la vida real y sobre esa premisa se desarrolló la llamada Teoría de Juegos, que traduce los dilemas de la existencia humana a magnitudes numéricas. Uno de los campos a cuya estrategia puede aplicarse la Teoría de Juegos es la política. Y esto es así, sobre todo, cuando se enfocan las decisiones sobre el bien común desde  una óptica meramente numérica: los votos. 

Cuando los políticos buscan, por encima de todo, los votos, pueden decir cosas bastante irracionales, pero no lo son necesariamente aunque lo sea su mensaje. Al menos en apariencia, persiguen un resultado claro y siguen un método, falto de escrúpulos, pero calculado. En los próximos meses, el fin de estas ”matemáticas preelectorales” y de su demagogia serán las municipales, que están ya en el horizonte, aunque todavía lejos.

En este método aludido de irracionalidad racional destaca últimamente Rajoy, que trata de pescar votos en caladeros negados al Gobierno. ¿Existe mercado de votos en temas como la inmigración irregular o el Rafita de turno? Si. ¿Puede ocuparlo quien tiene responsabilidades de Gobierno y está limitado por la purita realidad en las cosas que puede hacer o decir? No. Eco pues: hay margen para embolsarse unos cuantos votos futuros en las municipales defendiendo la cadena perpetua o endureciendo la postura sobre inmigración en plena crisis económica (aprovechando que algunos dudan de que se deba empadronar a los inmigrantes que no tengan papeles).

Poco importa que las cárceles estén saturadas y que el Código Penal español actualmente vigente sea duro en las penas y en el modo de cumplirlas o reducirlas y poco importa que la cadena perpetua revisable (en algunas de sus declaraciones sobre el tema ha introducido este matiz) no sea distinta salvo en matices del cumplimiento íntegro de las penas para delitos especialmente graves (por ejemplo). La cadena perpetua “NO REVISABLE” sería, muy probablemente, inconstitucional, y eso lo sabe Rajoy… pero poco importa. Como importa poco también que el problema del caso aludido no sea el cumplimiento de las penas de cárcel, porque se trata de un menor (y los menores no van a la cárcel, salvo que se quiera abrir ese otro debate, mucho más incómodo, claro).

Y ya puestos, poco importa que el padrón municipal sea un instrumento de control de quienes viven en una ciudad. Poco importa que desde el Gobierno se haya desarrollado una política de expulsiones efectiva (amén de haberse reducido mucho la llegada de pateras y kayucos, que representan una minoría en la inmigración ilegal pero resultan obviamente trágicas). Y poco importa que la inmigración (ordenada, claro, así lo dice el catecismo de lo políticamente correcto) sea imprescindible para equilibrar la pirámide poblacional española (o sea, pagar nuestra jubilación).

Es la demagogia perpetua. Resulta un recurso fácil. A veces da resultado. Pero otras muchas, no. A lo mejor no es tan racional, después de todo.

26

01 2010

Haití y el vacío

España ha aumentado enormemente la cooperación internacional durante los gobiernos de Zapatero: con el Plan Anual de Cooperación de 2009 cumplimos el objetivo de dedicar el 0,5% de nuestro PIB a la cooperación y con el Plan Director de la Cooperación Española 2009-2012 la progresión se mantiene para lograr el 0,7% al final de la Legislatura. El incremento de la cooperación, que nos reporta beneficios en estrategias contra el terrorismo islámico o la lucha contra la inmigración ilegal, por ejemplo, es sobre todo una decisión de solidaridad, y se centra especialmente en Latinoamérica. En esta parte del continente americano apoyamos nuestra influencia geopolítica con ayuda al desarrollo (y también con inversiones que buscan rentabilidad) hasta ser la segunda nación de referencia después de Estados Unidos.

La cooperación ha sido una de las prioridades de nuestro país en política exterior pero no parece que lo sea en términos de ”discurso” por parte del Gobierno, lo que genera un vacío (¿qué hacemos en política exterior?) y ya sabemos que, en general, pero sobre todo en política, el vacío se llena de porquería. Sería mejor explicárselo bien a la sociedad. El contexto del terremoto en Haití demuestra el valor de la solidaridad.

Y hablando de Haití… y del vacío. Cabe preguntarse, viendo los catastróficos efectos del terremoto en esta parte de la isla, mientras que en República Dominicana la realidad es tan diferente, qué hace de Haití un imán para las desgracias. La República Dominicana es un país con una entidad comparable a una pequeña Comunidad Autónoma española, con un nivel de desarrollo muy inferior, por supuesto, pero con una cierta capacidad económica además de su población. Haití es un desierto (y no solo por la criminal deforestación). ¿Por qué? No creo que el azar sea relevante, me inclino más a pensar en los sucesivos golpes de estado y en la terrible corrupción. Esto ha generado una espiral destructiva hasta llegar a un caos tremendamente difícil de resolver. Y no estamos hablando del Asia central, estamos hablando del Caribe, un entorno mucho más favorable pero también una ubicación muchísimo menos conflictiva y estratégica que la identificable en otros lugares del planeta también tentados por el caos. La existencia de un orden político estable y legítimo (es decir, lo más parecido posible a un estado democrático constitucional) se demuestra fundamental no ya para el progreso, sino para la supervivencia misma de las personas.

14

01 2010

Afganistán y la guerra

Obama ha alcanzado el éxito en la reforma sanitaria, en la que se la jugaba internamente; y ahora le queda la guerra de Afganistán, a donde envía 30.000 soldados de refuerzo.  España aumenta sus efectivos en algo más de 500 soldados. Obama ha fijado una fecha para dar el relevo a las fuerzas afganas. Se trata de mejorar la estabilidad política del país y de la zona para poder irse con garantías; y por la misma razón, evitar deslegitimar el orden (¿?) establecido causando bajas civiles en el combate contra los talibán. Pero el orden a legitimar, el de Kazai, ha surgido de unas elecciones dudosas, es corrupto, parece centrado en una suerte de zona verde afgana radicada en palacios de Kabul y reina sobre un campo de opio. Una de las claves estratégicas es implicar a Pakistán en la guerra. En realidad, es al revés: o Pakistán domina la peste talibán o terminará afganizado. Y Pakistán tiene la bomba atómica. Expertos como Fernando Reinares se toman en serio la amenaza de Al Quaeda desde Afganistán. Las posibilidades reales de victoria total parecen lejanas y las de alizanza contra una fación moderada de  los barbudos, muy lejanas. Las posibilidades reales, si somos honestos, de que no se produzcan bajas civiles, nulas.

Sin embargo, la derrota talibán podría estar más cerca con más soldados, cuya presencia además podría disminuir las bajas de civiles, producidas en una medida importante por los bombardeos desde aviones no pilotados. Los militares españoles destacados en Afganistán hacen una labor arriesgada pero útil, a pesar de todo. En mi opinión el Gobierno asume una decisión difícil (sometida al Parlamento), por su coste humano y económico. Pero creo que acierta. ¿Significa esto apoyar la guerra? Pues algo parecido: hoy por hoy no es ni remotamente honesto que alguien defienda una política exterior que no cuente con fuerzas militares activas. Y la política exterior y la interior no tienen hoy límites tan definidos como hace años. La seguridad interior es la misma que la exterior. Todo eso, creo yo, debería tenerlo en cuenta la Unión Europea.

28

12 2009

PRESIDENCIA EUROPEA DE ESPAÑA

            Felipe González lideró la entrada en la Comunidad Europea y Aznar la adscripción española al euro; Solana dirigió la OTAN y se encarnó en Mr. PESC, mientras que Rato encabezó en FMI. Zapatero ha tenido un éxito con la entrada española en el G-20, pero eso no es comparable; y Moratinos no ha logrado el nuevo cargo de Alto Representante de la Política Exterior Europea. Lo de representante de algo inexistente suena a rollo esperando a Godot, pero bueno. El caso es que para ese cargo han elegido a una británica de gris biografía política.

La estatura de la política exterior española con Z.P. es menor de la alcanzada por sus antecesores, aunque el principal acierto del actual presidente ha sido corregir los desastres del fundamentalismo neocon a  la española puesto en práctica por Aznar: enfrentamiento con Marruecos, reducción del europeísmo a favor de Washington y sobre todo Irak y la foto de las Azores.

            La Alianza de las Civilizaciones pudo tener algún sentido en tiempos de Bush (aunque sonara un poco a “buenismo”), pero después de ver que Obama nos ha pasado por la izquierda en términos de talante, igual ya no es tan necesaria. El incremento de la cooperación internacional al desarrollo ha sido otra de las prioridades de este ejecutivo en materia exterior y con esta política el Gobierno ha demostrado su  sensibilidad socialdemócrata. Pero no basta para dejar una impronta histórica.

            Ahora llega la gran oportunidad, con la Presidencia de la Unión Europea en manos españolas. Lo que quieren los líderes del Consejo, o sea, los jefes de Gobierno de las naciones europeas, ha quedado claro con la elección del belga y la británica: que no les hagan sombra. Pero Zapatero quiere promover la transformación de la Unión como misión para su nueva presidencia europea. Es un buen proyecto, ilusionante. A ver si sale bien, porque hace falta airear un poco el ambiente político español y mejorar la capacidad de la Unión para hacer que su peso económico se traduzca en relevancia política en el mundo. Mira que vienen chindia y Brasil.

28

12 2009